RADIOGRAFIA DEL MOVIMIENTO SOCIAL LONCURANO: DESALOJO DE TOMA

¿Se imagina estar viviendo entre basura y escombros? ¿En no tener agua para realizar labores cotidianas tan sencillas como lavarse la cara? ¿En no tener ni un rayo de luz en el misterio de una noche fría y peligrosa? ¿En sacar adelante a una familia sólo con sueños y esperanzas? Este es el caso de más de 70 familias, quienes viven entre lo habitual y lo desconocido de Chile. Cobijados entre carpas y árboles, dan vida a una improvisada pero organizada toma, quienes ellos mismos han bautizado como Lomas del Bosque.

La situación se remonta al segundo sábado de abril de 2017, día en que un puñado de vecinos ven en el Bosque Las Brisas, ubicado en la localidad de Loncura, la oportunidad de tomarse un sitio que les otorgue la tan anhelada casa propia, además de ser un componente positivo para el desarrollo local. Junto a ellos, se adhirió un segundo grupo de pobladores, quienes se instalaron entre las calles colindantes al área verde.

Del alba hasta el ocaso, en el improvisado campamento, los pobladores realizan labores de limpieza. Colchones confidentes de desmanes improvisados, ropa tirada y olvidada por el paso del tiempo, botellas quebradas y vidrios repartidos, dejados como huellas irrefutables de carretes clandestinos -y cuánta cosa se pueda imaginar- han encontrado en lo que debiese ser una gran y protegida área verde de la comuna. Sin embargo las ideas dictan tanta lejanía de la realidad, como la distancia entre la tierra y las estrellas es posible.

Este trabajo lo realizaban a diario los pobladores de la toma Lomas del Bosque. Su dirigente, Marisol Lagos, es quien se ha encargado de capitanear la situación de sus otros ciento y tantos camaradas. Ellos habitan en un sector privado del recinto del Bosque Las Brisas, mientras que la toma que llegó después a ellos está en terreno fiscal. Los primeros se encargaban de estas labores de limpieza, eso hasta este viernes 21 de abril, cuando en la mañana, efectivos del GOPE, junto funcionarios municipales realizaron el desalojo de la toma número dos.

El trabajo es arduo, se trata de organizar a más de 100 familias que ven en este pedazo de suelo la opción de un buen vivir y posterior desarrollo positivo en la comuna. Todos del sector. Algunos de allegados, otros arrendatarios, ninguno pudo sostener una situación que les permitiese optar por un camino diferente al de esta lucha.

A pesar de que el sector de la dirigente Marisol no fue desalojado, insiste en la unión y compromiso social, para que todos tengan las mismas oportunidades. El desahucio de los camaradas de la toma dos es un hecho que van a amparar, pues, como ella señala, son vecinos que al igual que ellos, están en busca de un mejor vivir.

Desde el Municipio de Quintero, el director del Comité de Seguridad Comunal, Víctor Hugo Fernández, se refirió a esta situación como un hecho inevitable. El desalojo de la toma dos se debe a que se situaron en terreno fiscal. Los pobladores ubicados en este espacio fueron avisados sobre lo que pasaría si no dejaban de habitar dicho terreno. En el caso de la toma “Lomas del Bosque”, deben entenderse con el dueño del terreno.

En Chile existe una política de gobierno que promueve la erradicación de estas situaciones a través de vías formales que otorgan beneficios habitacionales. La ocupación de un bien nacional de uso público es una situación que además de ilícita es irregular, y por lo mismo, el llamado de la municipalidad quinterana siempre fue al abandono inmediato. Sin embargo, la vivienda pertenece a una serie de derechos humanos, ligados a la idea de dignidad en el nivel de vida de las personas, dirigiéndose contra el Estado para requerir una protección.

Una lucha poblacional, que a pesar de estar en terreno divido, permanece erguida por la idea del derecho prestacional, económico, social y cultural. Presenciamos el desalojo de la toma dos, el que se realizó de manera pacífica y sin complicaciones.

El caso de la vecina Marisol junto a sus pobladores que habitan en la toma Lomas del Bosque, ubicada en el área verde de Las Brisas, es una situación que debe solucionarse junto al dueño de este terreno, sin embargo no dudan en dar amparo a sus pares desalojados.

En Chile, las tomas de terreno como movimientos sociales comenzaron a finales de 1950. Un movimiento social es una acción que involucra a un grupo que posee una identidad y que plantea una lucha reivindicativa. Todo movimiento social está orientado al cambio. Lo que diferenciará a las tomas de terreno de otras iniciativas, y que las constituyen como movimiento social, es que éstas son producto de una acción organizada de pobladores o vecinos.

La acción comunitaria que ejercen los vecinos de la toma Lomas del Bosque plantea una dimensión identitaria desde la búsqueda de una reivindicación habitacional a establecer una negociación directa con el Estado y sus instituciones, para crear, además, un desarrollo positivo para el sector.

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